
Mario Emilio Beteta, Co-Founder & Chief Growth Officer (CGO), señala que el principal problema radica en la brecha entre lo que perciben los altos directivos y lo que realmente experimentan los equipos de trabajo.
Según estudios de Codifin Advisory Services, 93% de los ejecutivos considera que su empresa realiza mayores esfuerzos en materia de sustentabilidad de los que reconocen sus colaboradores. Sin embargo, solo 23% de los trabajadores a nivel mundial asegura sentirse realmente comprometido con su empleo.
La falta de coherencia entre el discurso corporativo y la experiencia real de los colaboradores se está convirtiendo en una causa importante de rotación de talento.
Aunque muchas empresas comunican avances en sostenibilidad, inclusión, bienestar y responsabilidad social, una parte de sus empleados considera que estas acciones no se reflejan dentro de la organización. Esta brecha afecta la confianza, el compromiso y la permanencia de los trabajadores.
De acuerdo con los datos presentados, 34% de los empleados ha renunciado o ha considerado hacerlo porque las acciones ESG de su empresa no coinciden con sus valores. Además, 94% de los trabajadores considera importante que exista congruencia entre los valores de la organización y sus decisiones cotidianas.
El problema surge cuando las empresas destinan más recursos a comunicar sus iniciativas que a mejorar aspectos internos como el desarrollo profesional, la inclusión, el bienestar laboral, la salud mental y la equidad en las oportunidades.
Las organizaciones que integran de manera auténtica sus compromisos ESG pueden reducir hasta 30% la rotación voluntaria. Por ello, estas estrategias deben dejar de verse únicamente como herramientas de reputación y convertirse en acciones reales que mejoren la experiencia de los colaboradores.
La retención de talento dependerá cada vez más de la capacidad de las empresas para cumplir lo que prometen y demostrar sus valores mediante decisiones concretas.